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  • Iglesia Biblica Berea

La amargura es un veneno para tu matrimonio (1)

Updated: Oct 13, 2023

Pocas cosas son responsables de marchitar matrimonios tanto como el veneno de la amargura. Por lo tanto, no hay nada más importante en la vida espiritual y en nuestros matrimonios que aprender a perdonar. Sin embargo, a la mayoría de nosotros se nos hace difícil perdonar. De hecho, como dijo MacArthur: "Perdonar es propio de Dios. Nunca te pareces más a Dios que cuando perdonas."¹ Piensa en esa frase por un momento… “Es propio de Dios” Pero ¿se puede decir que perdonar es propio de los seres humanos? Para nosotros es sumamente difícil, especialmente cuando hemos sido heridos profundamente en una relación en la que somos tan vulnerables como el matrimonio.

En Efesios 4:31 Pablo exhorta a los creyentes de la siguiente manera: "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia." Aquí, Pablo enumera una serie de vicios que nosotros debemos eliminar, como quien se quita una prenda de ropa sucia.

La amargura no aparece sola en este versículo, sino que está acompañada de "enojo, ira, gritería, maledicencia y toda malicia". Encontramos una instrucción similar en Colosenses 3:8: "Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de nuestra boca." A primera vista, estos pasajes sugieren que donde hay amargura, aparecen otras actitudes venenosas que amenazan nuestros matrimonios. Por otro lado, quiero que consideres la siguiente interrogante: ¿Qué podemos deducir de que la Escritura describa estas actitudes de manera tan específica? Quizás es porque Dios quiere que las reconozcamos en nuestros propios corazones. Su voluntad es que la Biblia sea como un espejo en el que podamos vernos reflejados.

La amargura es una emoción increíblemente intensa que aflige profundamente el alma. Esta comienza en el corazón, cuando nos recordamos el pecado que nuestro cónyuge cometió contra nosotros. Así comienza la amargura, pero no termina allí.

La amargura inevitablemente se manifiesta a través de la lengua. Los versículos en Efesios y Colosenses hablan de ira, blasfemia, palabras deshonestas, gritería, maledicencia, etc. Estas actitudes no están separadas de la amargura, sino que son síntomas de haber sido mordido por esa serpiente venenosa. Cuando alguien es mordido por una serpiente, experimenta ardor, náuseas, vómitos, mareos, visión borrosa y parálisis. De manera similar, cuando una persona tiene amargura, mostrará todo tipo de actitudes y reacciones verbales pecaminosas. Por ejemplo, en una pareja que enfrenta un conflicto, el esposo puede quedarse callado, pero su interior arde de ira y enojo. Pero otros explotan, elevando la voz y gritando. Sin embargo, la raíz es la misma: la amargura.

Otro síntoma que podemos ver en Colosenses 3:8 es la "blasfemia". Aunque a menudo asociamos esta palabra con decir algo ofensivo en contra Dios, en este contexto, significa insultar a la pareja, menospreciarla o denigrarla.

Otro síntoma de la amargura, se observa en Colosenses 3, versículo 19: "Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas." La palabra "ásperos" tiene la misma raíz que la palabra "amargura" en el idioma original. Se refiere a una actitud que hiere o aflige el alma. Cuando estamos en medio de un conflicto, a menudo dejamos de usar palabras como instrumentos para sanar o expresar amor y aprecio, y en su lugar buscamos herir.

La amargura también se manifiesta como falta de sumisión, la cual constituye una cierta rebeldía en el corazón. Por eso no es casualidad que Pablo, en Efesios 5:33, inste a las mujeres casadas a "respetar a sus maridos”. Todos podemos reconocer que puede llegar a ser difícil someterse a la autoridad de un hombre pecaminoso que no ejerce la autoridad piadosa que la Biblia demanda. Pero una actitud de falta de respeto y desdén para con tu marido, refleja una actitud de amargura a lo que Dios ha ordenado para tu vida.

Otro síntoma se encuentra en 1 Corintios 13:5 dice que el amor "no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor". La Nueva Traducción Viviente parafrasea esto de manera efectiva al decir que el amor "no se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas". Supe de un pastor que, como parte de una consejería matrimonial, le pidió a la esposa que escribiera lo que tenía en contra de su esposo. ¡Ella regresó con un cuaderno repleto de notas detalladas de todo lo que su marido le había hecho! ¡Esto es llevar un registro de ofensas recibidas!. Si te resulta fácil irritarte con tu esposo, es posible que tengas el veneno de la amargura en tus venas. Si por ejemplo, apenas tu marido hace algo que no te gusta, te apresuras a frustrarte.

Llevar un registro de las ofensas recibidas puede complicar las conversaciones en las parejas. En lugar de abordar el conflicto en cuestión, terminan discutiendo una larga seguidilla de asuntos no resueltos con palabras sazonadas de resentimiento.

Hemos analizado solo algunos de los síntomas del veneno de la amargura. ¿Cómo te ves tu reflejado en este espejo bíblico? ¿Estás envenenado? Ora al Señor y pídele que te muestre la realidad de tu corazón. Dile “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos” (Salmo 139:23). Si este veneno letal está sofocando tu vida espiritual, necesitas el antídoto. En el siguiente blog, exploraremos la interrogante ¿cuál es el antídoto bíblico para la amargura?

Escrito por: Luis E. Rodríguez (rodriguez.le@gmail.com), basado en su sermón predicado el 12 de febrero de 2022 en la conferencia “Cuida Tu Matrimonio” en la Iglesia Bíblica Berea, North Hollywood, California.

 

¹​​https://www.gty.org/library/sermons-library/90-393/reasons-to-forgive-part-1, 1. (s.f.).

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